Para todas las madres del mundo
Cuando niño eras mi calor y mi luz
cuando joven eras mi admiración y mi guía
ya de adulto eres mi ejemplo
Pero de niño, de joven y de adulto
tuve de ti siempre tu ternura, tu pasiencia y tu comprensión
pero sobre todo tuve ese tierno y dulce amor que me ha cobijado siempre.

Madre querida
recuerdo todos tus consejos
recuerdo todas tus caricias
y recuerdo mucho tu leal y tierno amor
Reías cuando estaba alegre
tu regazo ablandaba mis tristezas
pero tu ternura siempre me dio
fuerza y entereza para crecer.